CONOCE MORATALLA

Encaramada sobre un hermoso cerro coronado por los restos de un castillo y su bien conservada Torre del Homenaje, podría decirse que todo el conjunto moratallero es monumental gracias a sus rincones y al angosto trazado de sus calles empinadas, llenas de historia y antigüedad.

Manifestaciones artísticas rupestres de gran relieve, junto con restos de asentamientos ibéricos, romanos y medievales, son vestigios de la antigua ocupación humana de estas tierras.

Declaradas de Interés Turístico Regional, podemos destacar dos de sus fiestas, la Semana Santa, conocida por su tamborada y las Fiestas del Santísimo Cristo del Rayo, dedicada a la imagen del Cristo que, en 1621, hizo las veces de pararrayos, salvando al pueblo de una catástrofe.

VILLA DE MORATALLA

Moratalla rezuma historia,se respira en el ambiente de sus callejas angostas, barrio medieval, que conserva su añeja estructura. Construida sobre restos más antiguos, no es hasta 1245 cuando se crea la Encomienda y se delimita el termino de la Villa.

Tierra de frontera hasta la caída del último reino musulmán en 1492, el paseo por sus empinadas cuestas hacia el Castillo Fortaleza nos traslada, sin duda a aquellos lejanos tiempos en los que la población se cobijaba dentro de los muros que pretogían la Villa.

Las vistas desde la torre del Homenaje sobre la huerta, las cañadas y sierras aledañas, son tan bellas como emocionante es la ascensión por su vertical escalera de caracol que une la Sala de Armas y la Sala del Homenaje. Y en lo más profundo de la torre, el aljibe, fundamental para hacer frente a los posibles asedios de la fortificación.

GENERAL

Visto desde la distancia, este pueblo de montaña se derrama por la ladera de su cerro protector, el de San Jorge, en las estribaciones de la Sierra de Los Álamos.

Dominan el conjunto rivalizando en prestanza, los impresionantes Castillo-Fortaleza e iglesia de Santa María de la Asunción, cuya monumentalidad configura la característica identidad visual de Moratalla, casi intacta en los último siglos.

El intrincado urbanismo medieval de su casco histórico, el Convento de San Francisco y la Ermita de Santa Ana, sus casas señoriales y rincones pintorescos, completan este rico patrimonio.

Un delicioso paseo donde disfrutar, en cualquiera de los establecimientos que encontraremos a nuestro paso, de la tradicional -Piti- motatallera nuestra particular versión de salir de tapas... descubrir los secretos de esta Villa Santiaguista se convertirá en un placer para todos los sentidos.

EN TIERRA DE CUMBRES

La zona más occidental de Moratalla, Tierra fronteriza desde antiguo, es hoy el límite provincial con Granada y Albacete. Ancestrales vía pecuarias nos introducen en un territorio cársico plagado simas, diaclasas y dolinas que han moldeado la máxima altura de la Región de Murcia: el pico de los Obispos.

Con sus 2014 msnm, domina un territorio agrese entre cuyos principales pobladores se encuentran la cabra montés, el águila real y el buitre leonado; y que cuenta con ecosistemas bien conservados que propician una enorme biodiversidad faunística y botátina, pudiendo observarse especies tan espectaculares como la gayuba o las paeonias.

El hombre también dejó su impronta en forma de arte parietal, y diversos restos arqueológicos se diseminan por el paisaje.

El Santuario de la Rogativa, punto de interés religioso, la Fuente de Los Almeces, el viñedo más alto de Europa, en Inazares, o curisidades locales como la cabra blanca celtibérica, son parte de unos bellos paisajes que, sin duda, dejará profunda huella en todo aquel que los visite.

EL BOSQUE CONGELADO

Paisajes convertidos en museos: monumentos botánicos como la sabina albar; pinacotecas al aire libre repletas de Arte Rupestre de estilo levantino y esquemático; cuadrillas de animeros que, desde tiempo inmemorial, son portadoras del folclore y la cultura local. Y agua, tan escasa en la Región, y que aquí corre libremente en multitud de fuentes y arroyos, caracterizando el paisaje y dotándolo del único río de montaña de la Región: el Alhárabe.

Discreto en su nacimiento en el Sabinar, va tomando cuerpo en su camino por el valle, adornándose de retazos de bosques galería que tiñen de colores ocres el Campo de San Juan durante el otoño... y una de las escasas salinas de interior, las del cortijo de Salero del Zacatín, vestigio de recursos pasados de estas tierras, que han permanecido en activo casi hasta nuestros días.

Son las tierras altas de Moratalla, donde el quebrantahuesos sobrevuela los campos de lavanda, en busca constante de alimento.

BUCEANDO TIERRA ADENTRO: EL ESTRECHO NORBÉTICO

Una mágica Geología domina los paisajes del campo de San Juan, El devenir del Estrecho Norbético propició espacios como El Lanchar, las Cuevas de Zaén, el paleokarst del rincón de Los Huertos, el Santuario Ibérico de la Nariz... Son por sí mismos centros de interpretación natural, donde descubrir elementos de interés geológico nacional y europeo.

La naturaleza, omnipresente en Moratalla, juega con las estaciones, y es aquí donde el paisaje se torna en acuarela cambiante con con el paso de las estaciones: la nieve en invierno, el verde de la primavera, el dorado verano y el colorista otoño, modifican el aspecto de los campos cerealistas y de lavandas en un mosaico gigante de imágenes únicas.

Agosto es por excelencia mes de las esencias, el aire se satura con los perfumes de la destilación. Cuevas, cenajos y cerros testigo que sirvieron de hogar a antiguos pobladores, nos muestran secretos llegados a nosotros a través del tiempo... el mismo que transcurre lento en el interior del Carrascal de Bajil, donde las -macoyas- rompen el suelo calizo, y los petirrojos el relajante silencio.